Con un balance positivo al cuarto día de programación, la ‘68 Feria de Cali’ ratifica su papel como uno de los principales motores de reactivación económica, integración social y promoción turística de la ciudad y la región.
De acuerdo con el balance parcial, entre el 25 y el 28 de diciembre se registraron 72.420 visitantes, de los cuales 7.606 fueron internacionales, 28.551 nacionales y 36.263 procedentes del Valle del Cauca. Este flujo turístico ha generado ingresos estimados en 8,2 millones de dólares y una ocupación hotelera del 88%, una de las más altas de la última década. La proyección al cierre de la Feria supera los 105.000 visitantes y los 12 millones de dólares en ingresos.
Eventos centrales como el Salsódromo, la Fiesta de Mi Pueblo, el Desfile de Autos Clásicos y Antiguos y Cali Viejo congregaron a más de 88.000 asistentes, a los que se suman miles de personas que han participado en actividades descentralizadas en barrios, comunas y corregimientos.
Uno de los impactos más destacados de esta edición ha sido la dinamización económica en sectores históricamente relegados. La programación llegó al barrio Obrero, al Distrito de Aguablanca, al oriente de la ciudad y a zonas rurales, donde conciertos, ferias gastronómicas y actividades culturales impulsaron el comercio local y fortalecieron la economía popular.
Durante la Feria, miles de emprendedores han encontrado una vitrina para comercializar productos de gastronomía tradicional, artesanías, moda y servicios. “Me ha ido muy bien, esto ha sido un éxito. Tuvimos mucha visibilidad y llegaron visitantes extranjeros que compraron nuestros productos”, señaló Solange Gómez, emprendedora artesanal del barrio Obrero.
Un balance similar expresó Luz Aida Castillo, emprendedora de gastronomía típica del Pacífico en el Parque de la Caña, quien destacó la alta afluencia de público y las ventas significativas durante los eventos feriales.
La Feria también se consolida como una vitrina del talento local, beneficiando a bailarines, cantantes de salsa y a toda la cadena económica que rodea esta industria cultural: vestuaristas, maquilladores, zapateros, técnicos, transportadores y DJs, quienes encuentran en estos días uno de los picos de mayor demanda del año.
Durante el Salsódromo, además del despliegue artístico, desfiló parte de la nueva maquinaria amarilla adquirida para la recuperación de la malla vial de la ciudad, con una inversión superior a los 42.000 millones de pesos. Junto a estos equipos hizo presencia la ‘Cuadrilla Vial Rosa’, integrada en su totalidad por mujeres, como símbolo de equidad e inclusión.
En materia de asistencia, el Salsódromo reunió a cerca de 32.000 personas; la Fiesta de Mi Pueblo, 15.000; el Desfile de Autos Clásicos y Antiguos, 18.000; y Cali Viejo, 23.000 asistentes. A ello se suman cerca de 30.000 personas en Melómanos y Coleccionistas durante los primeros días, y unos 3.000 asistentes a las casetas.
A un día de su cierre, la ‘68 Feria de Cali’ confirma que no solo es una celebración cultural, sino una plataforma que mueve la economía, integra territorios y proyecta a la ciudad ante Colombia y el mundo.



